Con motivo del XIII Congreso Forestal Mundial, la asociación
ecologista WWF reta a los líderes mundiales a frenar la deforestación. Este es
uno de los elementos clave para evitar el grave problema climático al que nos
enfrentamos.
El director del Programa Forestal de WWF Internacional, Rodney Taylor,
durante su discurso inaugural del congreso celebrado en Buenos Aires, instó a
los participantes a apoyar el objetivo global de deforestación neta cero
para 2020.
La deforestación en el mundo
Actualmente, y pese a los esfuerzos conservacionistas, la deforestación está
en un ritmo imparable. Se talan cerca de 13 millones de hectáreas
anualmente, generando casi el 20% de las emisiones
globales de gases de efecto invernadero.
Debido a la gran velocidad que se está llevando a nivel mundial, WWF pide
“poner fin a la pérdida de masa forestal que se ha identificado como una de las
formas más eficientes de mantener el mundo a salvo de los efectos del cambio
climático”.
Deforestación neta cero para
2020
La puesta en marcha de este proyecto propuesto por la asociación ecologista,
pretende consolidar los esfuerzos para detener la deforestación. El método de
aplicación, será mediante varias iniciativas internacionales, y
establecer un punto de referencia para medir los éxitos de la iniciativa.
El término “Deforestación neta cero”, se traduce en que alguna pérdida
forestal podría ser compensada con restauración forestal en
terrenos degradados. Pero, los bosques naturales deben de mantenerse en un
estado lo más natural posible para reducir al máximo las emisiones de gases de
efecto invernadero.
Para Taylor, “esta es una oportunidad para construir un acuerdo en el sector
forestal para conseguir un cambio en la tendencia de las
emisiones de gases de efecto invernadero”.
Objetivo Copenhague
A la finalización de este Congreso, Taylor consideró que “es fundamental para
las negociaciones que se mantendrán en Copenhague en diciembre”. En la Cumbre
del Clima se va a pedir a los países ricos que se comprometan a disminuir sus
emisiones en, al menos, un 40% para 2020.
Además de la reducción de emisiones, los países ricos deben de invertir unos
160.000 millones de dólares anuales para permitir que reduzcan
un 30% sus emisiones. En particular, los gobiernos deben
reafirmar su compromiso respaldando el mecanismo REDD. Se trata de un plan de
Reducción de Emisiones de la Deforestación y de la Degradación de los
Bosques en países en vías de desarrollo. Con él, se pretende incentivar
fiscalmente los mecanismos a escala global para conservar los bosques en vez de
transformarlos.